Averias comunes del turbocompresor del coche

Gran parte de los vehículos modernos alimentan su mecánica por medio de turbocompresores y es muy probable que sigan utilizándose por su capacidad para reducir las cilindradas y para mantener estable tanto el consumo del combustible como las emisiones de gases. Por ende, es recomendable saber cómo detectar sus averías, para poder actuar adecuadamente.

Cómo identificar las averías del turbocompresor

Las averías más comunes de conseguir son:

Desgaste del eje: los rodamientos no son capaces de soportar las revoluciones del turbo y mucho menos su temperatura, es por eso que amerita que su eje gire sobre unos casquillos especiales. Además tienen unos canales para que el aceite circule a presión, de tal forma que el eje de la turbina gire suspendida en el lubricante. Si todo se mantiene bien, el desgaste es muy leve; pero, si hay problemas con los casquillos, el deterioro aumenta.

Fallas de la válvula de descarga: la válvula se encarga de controlar la presión con la que funciona el turbo y se acciona a través de un pulmón neumático. Es poco usual, sin embargo, es posible que se perfore la membrana que le hace funcionar y por ello la válvula no abre, lo que origina picos de presión de soplado. Cuando la unidad de control lo detecta, se activa el modo de emergencia y el propulsor disminuye sus prestaciones.

El turbo aúlla en exceso: que el turbo haga ruidos durante su funcionamiento es normal, incluso se puede escuchar un ligero silbido o aullido; si ese sonido es excesivo, existe la posibilidad de que tenga desgaste en el eje del turbo o que esté desequilibrado al girar. Esta es una situación peligrosa, ya que a causa de esa inestabilidad, podrían llegar a rozarse los álabes de la turbina con la carcasa y partirse; si esos trozos entran a los cilindros, se dañaría casi toda la mecánica.

Fugas de presión: los manguitos del turbo podrían agrietarse o aflojarse las abrazaderas que los sujetan, como consecuencia de los cambios de presión. Estas erosiones son engañosas, en virtud de que suelen verse cuando el circuito está bajo presión; de lo contrario, son completamente invisibles. Cuando este es el problema, la potencia disminuye y se escucha un resoplido al acelerar.

Los contratiempos con este componente pueden ser bastante dañinos, el gasto de la reparación podría llegar a ser muy elevado y nunca se tiene garantía de que vaya a quedar en óptimas condiciones. Vender el vehículo es una vía factible para ahorrarse una fuga considerable de dinero, así como tiempo y esfuerzo. Consultando en http://www.cochesparadesguace.com/ puede solicitar una tasación gratuita.

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